¿Cómo se puede estar ocupada todo el día si sólo se hace una cosa? La verdad, no me lo explico. Intento madrugar, pero el sueño es más fuerte que yo. La almohada me obliga a pegar mi oreja a sus rayas y no despertar cuando yo quiero. Intento llegar puntual a clase, pero últimamente no tengo demasiado éxito en lo que a puntualidad se refiere. Intento llevar todo al día, comer sano, encontrar un hueco para actualizar el blog, pensar en mi futuro, estudiar inglés, italiano, francés.... y al final lo único que hago es engancharme a The Big Bang Teory.
¿Qué me pasa, doctor? ¿Será una regresión a la adolescencia?
A sus 80 y tantos, es como una niña. Muchas veces busca en su mente y no encuentra la palabra que busca. A veces no reconoce a su hija, a su nieto o a su esposo. Otras,ni siquiera se ve capaz de caminar. O de sonreir.
Pasó por una etapa en la que gritaba insultos a los que tanto la cuidan. Ahora, regala besos a todos los desconocidos que cada día le dan de comer, le lavan, le sacan a pasear o le cepillan en pelo.
Sólo quien tiene en su familia alguien con Alzhéimer sabe lo duro que resulta para sus seres queridos ver la degradación de la mente. Semana tras semana y durante varios años, hay que recordar al enfermo las cosas del día al día. Las rutinas se hacen indispensables para sostener una situación.
Hoy, que es el día internacional dedicado a esta enfermedad, quiero dar ánimos a los que tienen que lidiar con esta enfermedad, primero mental, luego física. Porque hay que ser fuerte y no pensar en lo que fue, sino en lo que es. Intentar que se erradique el miedo a un diagnóstico precoz, al qué dirán. Y cuidar de los que pierden sus recuerdos, aunque sólo sea porque sus recuerdos forman parte de los nuestros.
"Aunque nos arranquéis las flores, nunca podréis acabar con la primavera"
La historia de mi vida
estrella de mar
Un día una niña quiso ser artista y así se lo comunicó a sus padres, a quienes no pareció convencer la idea. Tras años de relación fallida con la pintura, la niña ya adolescente tuvo una aventura musical que no terminó de cuajar. Esa niña llorona llego a su etapa de plena juventud y recordó cuánto le gustaba escribir poesías y cuentos en su más tierna infancia. Hoy sigue siendo una niña dentro de un cuerpo de mujer y dejando caer palabras al viento.